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Terra
La Coctelera

noleer

17 Noviembre 2011

¡nadie se muere por una sobredosis de yerba, nadie¡

Antes era muy loco. Para muchos un chico que prometía para otros un simplón marihuanero cuyo rescate lo constituía la inclinación por la literatura y la filosofía. Olvidaron añadir  otras materias como las matemáticas y la  historia. También me gusta el heavy metal.

Un día dije "no más". Diez años hace que salí rehabilitado y durante este tiempo solo me he dado un pasecito de perico y dos baretos. Aprendí a vivir sobrio y con el tiempo aprendí a beber.

Pero no me crezco por eso por más que sea motivo de orgullo. Uno ve tanta gente que lo intenta y recae una y otra vez y en realidad es motivo para estar orgulloso aunque para la gente no sea ninguna gracia  La verdad también es que tuve que dejar el vicio a la verraca  porque a las viejas de la región les dio dizque por ajuiciar al pobre marihuanero. (ya se imaginarán cómo, acorde con esas sorpresitas tan bacanas que llevan gastándose desde hace varios años)

Entonces entre  putas y drogadictas dizque a ajuiciar con la cuca. Perdón pero a mí eso me suena tan ridículo.

Mi problema no es el vicio, es otra cosa: la fama.

Pero lo tengo que reconocer son objetivos (al menos en lo referente a los consumos). Para uno es muy maluco tener a todo el mundo de vigilante. Pero esos dos consumos en diez años es lo que les consta. Claro que por ahí hay alguien a quien dizque le "consta" que yo todavía fumo marihuana. Me queda muy difícil hacerlo sin testigos y no discrimino entre creíbles e inverosímiles ya que en este país uno compra los testigos entrando a los juzgados.

El caso es que sé vivir sobrio. Llega el punto en que tener a la murga de vigilante  se vuelve absurdamente surrealista.  Se vuelve contraproducente la cosa porque es más la mala fama que la realidad. Pues bien hace doce años que me convirtieron en un drogadicto famoso. Ahora soy distinto. No digo que sea lo que se dice un hombre serio pero ahora tengo el autodominio de un hombre mayor.

Como decía mi problema es la fama. Aunque no trabajo hago cosas productivas con el tiempo. ¡Que trabaje su mamá¡ ¡pero que "trabaje" en lo que sabe¡ ja, ja.

En los centros de rehabilitación se ve mucha doble moral. Las comunidades terapéuticas son una farsa. Eso no es trascendental, desde que haya clientes hay negocio y aunque la proporción de drogadictos en la población es baja, marranos para recuperar es lo que hay y los famosos "ratones" que son los mejores clientes sobreabundan  y se multiplican como conejos.

Dicen que uno alborota el avispero y dicen que es uno quien da de que hablar. Pero yo no sé cuál es la rabia ahora si yo estoy acá calladito. ¿También quién los manda a vivir metidos en lo que no les incumbe? Pero también hay que reconocer que gracias  a su vigilancia (que es más un gozo mórbido que un interés de ser objetivos) a nadie le consta que yo haya vuelto a consumir. (Salvo el roce que me pegué y los dos bareticos)

El caso es que me lanzaron a  la fama hace doce años (para que todo el mundo me hiciera la vida imposible. Queda uno más  aburrido que un violador pagando cárcel) y aún  no ostento los privilegios del hombre famoso: drogas y sexo. No me volvieron famoso para ayudarme sino para que la chusma me desenterrara hasta del último lugar del mundo.

Se supone que el drogadicto es una persona miserable. Yo creo que soy el único VIP que no tiene amigos (bueno, tengo dos) de manera pues que doce años después de mi debut aún sigo siendo el mismo solitario con la diferencia de que ya no fumo marihuana y de que ahora tengo autocontrol. Bueno también he aprovechado el tiempo de ocioso.

Si no me hubieran vuelto famoso ya tendría pregrados y hasta posgrados. Mi madre no hubiera permitido que yo terminara convertido en un mendigo y tendría esposa e hijos. Después de doce años la cosa se ve muy distinta desde que me volvieron un ente público.

Pero ahora dizque no puedo beber. Se les formó una madeja más enredada que el nudo gordiano.

El caso es que tienen una red de chismes (doñacotillanet) que la verdad exagera y habla más de la cuenta.

Pues aquí en este retiro, calladito y dicen que doy de que hablar. ¿Ahora también me van a  castigar porque estoy calladito? Ya saben el zorro de las uvas. Ahora no sé por qué se están quejando ni cuál es el motivo de su queja porque yo nada puedo hacer contra ellos. Ellos no son los que corren el riesgo de  terminar más arruinado que Michael Jackson. Sus vidas siguen igual de felices. Además ellos se quejan de que es uno el que alborota el avispero.... Pero uno calladito en su sillón de tortura. Y aunque un poco soez  ahora uno los insulta sin dejarse acelerar.

La cosa era muy bella hace doce años pero después de ese tiempo las cosas son muy distintas.

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